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martes, 20 de septiembre de 2016

La Resiliència

Segurament la majoria de persones hem sentit a parlar de “resiliència” però potser no tenim clar què significa exactament. Si seguiu llegint, trobareu la descripció del que és la resiliència i alguns aspectes bàsics per poder desenvolupar aquesta capacitat.

Què és la resiliència?
La resiliència és la capacitat de resistir, de no deixar-se vèncer, d’adaptar-se als canvis que la situació ens planteja, recuperar-se i poder seguir endavant amb una vida plena.
Ser una persona resilient no significa oblidar el que ha passat o evitar la situació, sinó afrontar els obstacles i superar-los, no quedar-se estancat veient només la part negativa de l’experiència.

De què depèn la capacitat de resiliència?
La capacitat de resiliència varia segons les característiques de la persona, l'etapa de la vida en què es troba, la seva capacitat d’adaptació, etc. També depèn del tipus, la gravetat i la durada de la situació problemàtica o traumàtica.
La capacitat de resiliència es pot aprendre?
Sí, es pot aprendre a ser resilient. La resiliència és una capacitat que es va construint a partir de la interacció amb l’entorn i, com altres habilitats, es pot practicar i millorar aquells aspectes que hi estan relacionats.

Com puc ser una persona resilient?
1. No aïllar-se, mantenir les relacions afectives amb les persones i crear altres noves relacions, ja que per aconseguir ser resilient i superar les adversitats és indispensable comptar amb el suport emocional d’altres persones, com a mínim d’una persona (amic, pare, tutor, professor, psicòleg, etc.).

2. Tenir una visió positiva i d’esperança. S’ha de ser positiu, pensar que podem seguir endavant, que no s’acaba la nostra vida ni les coses positives de la vida amb aquesta adversitat. Hem de ser capaços de veure la situació amb perspectiva, no centrar-se només en el moment actual, sinó comprendre que el que ens ha passat ens afecta de manera temporal, però que al cap d’un temps ja no ens afectarà tant.

3. Acceptar que els canvis són part de la vida. Tot i que de vegades és difícil, hem de veure els canvis com una part de la vida de la qual en podem aprendre alguna cosa. Va molt bé ser persones creatives, generar noves idees o nous camins per fer les coses, desenvolupar solucions innovadores per resoldre els problemes. Les crisis ens poden fer créixer, convertir-nos en persones més sàvies i enfortir els nostres recursos.

4. Acceptar la situació però sense conformar-se, actuar activament per aconseguir els teus objectius. Per seguir endavant és important trobar un propòsit significatiu en la vida, saber què volem aconseguir. Així podem fer passos per apropar-nos a aquests objectius. Això sí, els objectius han de ser realistes, és a dir, han d’estar dins de les nostres possibilitats d’aconseguir-los.

5. Tenir una visió positiva d’un mateix i cuidar-se. És important tenir una bona autoestima, un bon autoconcepte, sentir-se segur d’un mateix, ser optimista i confiar en tu. Per ser resilient i superar una adversitat és indispensable que ens cuidem, des d’aspectes més bàsics com l’alimentació i el son, com també ser capaços de centrar-nos en nosaltres mateixos per ser conscients de com ens sentim, per intentar buscar allò que necessitem i, si és convenient, saber demanar ajuda.


Espero que aquestes paraules us ajudin a confiar en la possibilitat que tenim totes les persones de superar qualsevol adversitat.

Maria Fabregat
Psicòloga




LA RESILIENCIA


Seguramente la mayoría de personas hemos oído hablar de "resiliencia" pero quizás no tenemos claro qué significa exactamente. Si seguís leyendo, encontraréis la descripción de lo que es la resiliencia y algunos aspectos básicos para poder desarrollar esta capacidad.

¿Qué es la resiliencia?
La resiliencia es la capacidad de resistir, de no dejarse vencer, de adaptarse a los cambios que la situación nos plantea, recuperarse y poder seguir adelante con una vida plena.

Ser una persona resiliente no significa olvidar lo que ha pasado o evitar la situación, sino afrontar los obstáculos y superarlos, no quedarse estancado viendo sólo la parte negativa de la experiencia.

¿De qué depende la capacidad de resiliencia?
La capacidad de resiliencia varía según las características de la persona, la etapa de la vida en que uno se encuentra, su capacidad de adaptación, etc. También depende del tipo, la gravedad y la duración de la situación problemática o traumática.

¿La capacidad de resiliencia se puede aprender?
Sí, se puede aprender a ser resiliente, es una capacidad que se va construyendo a partir de la interacción con el entorno y, como otras habilidades, se puede practicar y mejorar aquellos aspectos que están relacionados.

¿Cómo puedo ser una persona resiliente?

1. No aislarse, mantener las relaciones afectivas con las personas y crear otras nuevas relaciones, ya que para conseguir ser resiliente y superar las adversidades es indispensable contar con el apoyo emocional de otras personas, como mínimo de una persona (amigo, padre, tutor, profesor, psicólogo, etc.).

2. Tener una visión positiva y de esperanza. Hay que ser positivo, pensar que podemos seguir adelante, que no se acaba nuestra vida ni las cosas positivas de la vida con esta adversidad. Debemos ser capaces de ver la situación con perspectiva, no centrarse sólo en el momento actual, sino comprender que lo que nos ha pasado nos afecta de manera temporal, pero que al cabo de un tiempo ya no nos afectará tanto.

3. Aceptar que los cambios son parte de la vida. Aunque a veces es difícil, tenemos que ver los cambios como una parte de la vida de la que podemos aprender algo. Va muy bien ser personas creativas, generar nuevas ideas o nuevos caminos para hacer las cosas, desarrollar soluciones innovadoras para resolver los problemas. Las crisis nos pueden hacer crecer, convertirnos en personas más sabias y fortalecer nuestros recursos.

4. Aceptar la situación pero sin conformarse, actuar activamente para conseguir tus objetivos. Para seguir adelante es importante encontrar un propósito significativo en la vida, saber qué queremos conseguir. Así podemos dar pasos para acercarnos a estos objetivos. Eso sí, los objetivos deben ser realistas, es decir, estar dentro de nuestras posibilidades de conseguirlos.

5. Tener una visión positiva de uno mismo y cuidarse. Es importante tener una buena autoestima, un buen autoconcepto, sentirse seguro de uno mismo, ser optimista y confiar en ti. Para ser resiliente y superar una adversidad es indispensable que nos cuidamos, desde aspectos más básicos como la alimentación y el sueño, como también ser capaces de centrarmos en nosotros mismos para ser conscientes de cómo nos sentimos, para intentar buscar lo que necesitamos y, si es conveniente, saber pedir ayuda.

Espero que estas palabras os ayuden a confiar en la posibilidad que tenemos todas las personas de superar cualquier adversidad.

Maria Fabregat
Psicóloga

lunes, 5 de septiembre de 2016

Nuestro cordón...

Creo que tu primer latido fue en mi corazón... Aunque dicen que te formabas en mi útero.
Poco a poco fuimos creando un cordón, algo que nos unía y a través de ello yo te enviaba amor, alimento, oxígeno... Y de repente un día todo cambio, todo lo que conocías: la luz, los olores, los sonidos, hasta la forma de respirar... Y unas manos extrañas cortaron nuestro cordón. También para mí todo dió un vuelco!
Que inicios tan complicados! Pero poco a poco fuimos creando, de nuevo, otro cordón. Con mi olor, mis latidos, mi voz, mi sabor... Tu encontraste seguridad; y yo fui aprendiendo a conocerte. Al principio nuestro cordón, aunque invisible, era muy corto. Tú necesitabas constantemente mi cuerpo y yo me ponía nerviosa si te cogían otros brazos.
Durante los primeros meses nuestro cordón no se alargó mucho, eran tantos los cambios, tantos los aprendizajes... Que apenas quedaba tiempo para hacer nuestro cordón más largo, o más flexible.
Pero luego, empezaste a descubrir tantas y tantas cosas; y fuiste alargando el cordón, para poder llegar a todas partes, también para poder hacer vínculos nuevos, con otras personas... Nuestro cordón invisible se fue haciendo cada vez más largo, siempre tan bonito, siempre tan fuerte...
Se que un día ese cordón será tan largo que podrás tejer con él unas alas maravillosas y volar a dónde quieras, llevando siempre nuestro amor.
Sé que un día la seguridad será tan fuerte que no importará la distancia. Y que nuestro cordón es tan nuestro que nunca manos extrañas lo podrán cortar.

Anaïs Cerrillo.

jueves, 4 de agosto de 2016

Respeto

Uno de los valores que muchos padres quieren enseñar a sus hijos es el respeto; el respeto en un sentido muy amplio, no aquello de "respetar a los mayores", sino aquello otro de "todas las personas merecen respeto, tu también mereces ser respetad@...". Y es que el respeto es fundamental para que funcionemos como sociedad. El respeto a los demás y el respeto a uno mismo; que será la base de la autoestima y el crecimiento personal.

Pero os habéis fijado que queremos enseñar a los niños a respetar, y a que entiendan que merecen ser respetados; pero muchas veces se les trata con muy poco respeto?

Imaginaros que un adulto (posiblemente porqué haya sufrido un accidente), o una persona mayor (quizá por enfermedad); se encuentra en una situación de dependencia. Quizá no controla sus esfínteres, puede que tenga problemas en el desplazamiento y no es tan habilidoso motrizmente como otros, quizá una afasia le impida hablar... Pero sigue siendo una persona, con sus inquietudes, sus curiosidades, su capacidad de aprender, su carácter, sus emociones y sus sentimientos...

Imaginaros que alrededor de esta persona todo el mundo opinase; sobre lo que come y lo que no, sobre si usa silla de ruedas o tacatá para desplazarse.
Imaginaros que cuando su cuidador principal se despista un segundo, alguien le coge y le pone en posiciones para las que su cuerpo no está aún preparado para forzarle a hacer cosas que aún no puede hacer. (Porqué los demás consideran que tiene que practicar).
Que se le coge comida de su plato, porqué nos parece gracioso que nos ofrezca a los demás; y luego se le da está comida para que se la coma esta persona.
Que cómo es poco habilidosa, tira comida al alimentarse y decimos que la desaprovecha y que "guarrea la comida".
Que todo el mundo opina sobre como se viste, como se peina o si lleva pendientes o no.
Que se fuerza al cuidador principal a dejarla de vez en cuando con otros cuidadores para que estos puedan también "disfrutar a la persona", que se siente más segura, más cómoda y con más confianza con su cuidador principal.
Que cuando hay que cambiarle el pañal, todos al alrededor dicen la peste que hace...
Que se coge a la persona de allí dónde está cómoda, para ser pasada de brazo en brazo; para que los demás se diviertan.
Que cómo ha tenido estas circunstancias; ya no puede dormir junto a la persona con la que ha estado durmiendo los últimos meses; y tiene que dormir sol@ en otro lugar.
Que cómo tiene que acostumbrarse a todo, otras personas hacen ruido a su alrededor mientras duerme, no respetando su descanso.
Y que pasado cierto tiempo; cómo decidimos que se tiene que relacionar con otros en su misma situación lo metemos unas horas al día en una residencia...

Bueno, pues todo esto que nos parecería extraño y fuera de lugar con una persona mayor o un adulto; a muchas personas de nuestra sociedad les parecen normales y perfectamente aceptables si se hacen con un niño o un bebé... Es muy complicado enseñarle a alguien que merece respeto si nosotros mismos o las personas de nuestro alrededor no se lo muestran. 

Anaïs Cerrillo.

jueves, 24 de marzo de 2016

Disfruta del día a día con tus hijos


Muchas veces esperamos a los grandes acontecimientos para disfrutar con nuestros pequeñines, generando grandes expectativas en momentos muy concretos que luego no suelen llegar a cumplirse. Y limitando el tiempo de calidad a esos momentos en vez de aprovechar el día a día, las cosas pequeñas; no limitemos el tiempo de calidad! Aprovechemos cada momento...

Aquí os traigo algunas ideas:

1.- El momento del baño; aprovecha para jugar, para dejarlos chapotear, que el agua acaricie su piel... Bañale con dulzura o si es pequeñín aprovecha y bañaros juntos para que pueda ser un momento "Piel con piel". Porqué no transformamos el momento de "te baño corriendo para acabar pronto" en un momento de disfrutar con el baño?
Cuando se empieza a hacer más grande podemos aprovechar para fomentar su autonomía.

2. Cogerle de la mano. Los niños no serán siempre pequeños y un día no querrán ir de nuestra mano; aprovecha y atesora ese momento de tener su manita en la tuya. Además así es más fácil que le tengas cerquita, no se te escape y eviteis accidentes.
No es solo una acción del momento, cogerle/a de la mano significa que le acompañas, que estás con el/la en cualquier momento que lo necesite. Esto da seguridad y la idea de que cuenta contigo.

3. Dile cosas positivas. Todos los niños tienen un montón de cosas positivas; encuentra las que tienen, observalas, disfrutalas y sobretodo diselas. Merece saber que es una persona que te encanta, llena de aspectos positivos en todas las dimensiones de su ser (cognitivas, emocionales, sociales y físicas).
Tenemos tendencia a remarcar mucho aquello que no nos gusta y pasar por alto aquello que sí nos gusta; pero y si lo hiciéramos al revés? Os recomiendo que lo probeis!! La vida cambia mucho!

4. Disfruta cada instante a su lado.
El tiempo pasa muy rápido, cada instsnte y cada momento es diferente. Este momento evolutivo tiene cosas que no te gustan pero seguro que tiene muchas otras maravillosas. El tiempo pasa muy rápido; la infancia es tan corta en relación a la vida, que vale la pena centrarse en las maravillas que tiene. Por eso disfruta cada segundo, tómate el tiempo de jugar con ellos, de leerles antes de dormir, de ayudarles a aprender, caminar con ellos y asegúrarte de que sepan que les acompañarás siempre que puedas.

5. Procura que viva distintas experiencias.
Para que su infancia sea rica y llena de recuerdos diferentes y agradables. No hace falta gastar mucho dinero para ofrecer experiencias variadas. Por ejemplo planificar diferentes excursiones, ir a diferentes parques, ver unas películas, contar un cuento a oscuras, hacer una pelea de almohadas o de globos de agua... La lista es tan larga cómo la queráis hacer! La caja de los deseos (Que explico en un vídeo) os servirá para tener ideas.

6. Recuerda siempre lo importante que es tu atención.
Cuando te cuentan algo, escuchar atentamente; cuando no te cuentan, animar a que se expresen. Así sabrán que merecen ser escuchados y nosotros aprenderemos cosas increíbles sobre su mundo interno.

7. Disfrutar juntos de algún deporte. Además de ser sano; el deporte enseña valores importantes cómo el del esfuerzo, la tolerancia a la frustración cuando no sale bien... Y además es divertido!

8. Demuéstrale amor a tu pareja. Mostrar una relación de pareja sana a los niños les ayuda a entender cómo funcionan las relaciones y aprovechar este conocimiento en el futuro. Además los niños son más felices cuando ven que sus padres son felices.

9. Baila con ellos; con coreografías, a lo loco, con sus pies sobre los tuyos, disfrazados, limpiando... De cualquier manera! Aprovechar y poner música y a liberar endorfinas juntos!

10. Demuéstrale que es inteligente, bueno, bonito... Muestrale los aspectos positivos que tiene e incentivalos; todos ellos pueden formar parte de su vida, cuanto más aspectos y más variados más posibilidades de que su vida sea más rica.

11. Practica manualidades, pintar, dar forma, decorar, crear un cuento juntos... La creatividad es un aspecto muy importante de la vida y se puede pasar muy bien fomentándolo!

12. Déjala dormir a tu lado; cuando te viene a buscar después de una pesadilla, deja qiw se sientan protegidos. Que sienta que siempre puede contar contigo. Ten en cuenta que esto no lo harán toda la vida; así que aprovecha cuando ocurra para dormir abrazaditos!

13. Escríbele cartas recordando su infancia.
Entrégaselas cuando sientas que más lo necesita o que es el momento adecuado, así sabrá que tiene unos padres que le quieren y le han acompañado desde que supieron de su existencia.

14. Aprende a confiar en ellos. Da poco a poco más libertad, teniendo fé en que no te decepcionaron. Verás cómo fomentas su autonomía.
Es mejor apoyar que juzgar.

Y sobretodo; disfrutar cada instante!!! Es único e irrepetible; ningún instante volverá y luego añorarás cada momento.

jueves, 19 de febrero de 2015

Todos llevamos un cazo...


Me gustaría presentaros a Lorenzo; Lorenzo es un niño especial, pero no lo es porqué lleve un cazo, no, lo es porqué es un niño adorable, tierno, y lleno de cualidades extraordinarias y además lleva un cazo. Lorenzo es un personaje de Isabel Carrier, pero Lorenzo es también cualquier persona que en algún momento de su vida se haya sentido arrastrando un cazo.

De alguna manera todos llevamos algún tipo de instrumento, ya sea un cazo, una cacerola o una sartén... Pero en el caso de Lorenzo, este cazo se ve, y le hace la vida un poco más complicada.

Creo que este es un cuento precioso, y que estaría genial que todo el mundo pudiera leer, sencillo y dulce: explica con mucha naturalidad algo que a todos de una forma u otra nos ha pasado alguna vez.

https://www.youtube.com/watch?v=K0usZT3LGOQ

Aquí añado algunas de las actividades que se me han ocurrido en relación a este cuento, pero vosotros podéis pensar en muchas más. Las voy a separar en actividades de concienciación y aceptación de la diversidad y actividades de introspección:

Actividades de concienciación y aceptación de la diversidad:
Cada persona tiene características diferentes, que le hacen asomarse al mundo desde ventanas diferentes. 
1.- Pensar en personas que conozcamos que tengan alguna dificultad que nosotros sepamos y explicar qué dificultad tienen. Pensar en cómo esa dificultad les puede ayudar a algunas cosas y les puede perjudicar en otras. 
2.- También podemos hacer juegos simulando dificultades; por ejemplo, buscar objetos con los ojos tapados, etc. 
3.- Pensar en qué cosas nos han servido cuando hemos jugado a las simulaciones; y qué cosas podríamos hacer nosotros para ayudar a las personas que tengan esos problemas. 

Actividades de introspección:
Cada persona tiene sus propios cazos, aquellas cosas que le pueden generar dificultades, ya sea porqué son características especiales, o porqué en algún aspecto de su vida no le están ayudando a aprovechar lo mejor posible esta. 
1.- Pensar en qué cosas no nos ayudan mucho de nosotros mismos. 
2.- Pensar en sí son cosas que se pueden cambiar o no. 
3.- En caso de que se puedan cambiar: trazar un plan sobre cómo hacerlo, puede incluir pedir ayuda, o todo lo que pensemos que necesitemos para cambiar ese aspecto de nosotros. 
4.- En caso de que sea algo que no se pueda cambiar; cambiar nuestra actitud hacía eso. Empezar a aceptar aquello cómo algo de nuestra vida que seguramente nos dificulte por una parte y por otra nos sirva o nos haya servido para algunas cosas. 

Espero que os haya gustado el cuento y lo disfrutéis mucho!

Anaïs Cerrillo. 

domingo, 1 de febrero de 2015

El miedo

El miedo es una de las emociones básicas, y aunque suele preocuparnos ya que no es agradable sentir miedo; no es ni malo ni bueno, cómo el resto de emociones, simplemente es cómo una brújula que nos indica y nos da información. Si sabemos usar esa información, nos daremos cuenta de lo valiosa que puede llegar a ser.

Lo primero que tenemos que conocer del miedo, y en lo que nos centraremos en este escrito, es que dentro de esta palabra tan amplía, se incluyen diferentes emociones, que comportan diferentes sensaciones y que podríamos separar en varias categorías más pequeñas…

-Por una parte están los Miedos evolutivos, que son muy típicos en ciertas edades y tienen que ver con temas que han sido importantes durante nuestra evolución para la supervivencia. Son el miedo a la oscuridad, a quedarse solo... sobretodo son muy típicos alrededor de los 4 años.

-Luego están los Miedos asociados a deseos; cuando pensamos que algo tiene un gran valor está el miedo a perderlo o no conseguirlo... Aquí estaría el miedo al fracaso, y miedos asociados a elementos relacionales, cómo pueden ser los miedos dentro de una pareja, etc. (Estos últimos también están asociados a una falta de autoestima, puesto que este miedo aumenta en la medida en que pensamos no sólo que el otro se valioso, sino que lo es mucho más que nosotros mismos...). Este grupo de miedos deben ser vigilados muy de cerca puesto que sus consecuencias pueden ser muy negativas.

-También están los Miedos básicos. Estos son miedos que compartimos todos los humanos en mayor o menor medida; y que están unidos a cosas que son tan importantes para nosotros, que tienen el gran poder de modificar y determinar nuestra trayectoria vital. son:
-El Miedo a la muerte y la enfermedad.
-El Miedo a quedarse solo (miedo a no ser aceptado ni querido por nadie).
-El Miedo a la ruina y el fracaso.

-Y Por último los Miedos ansiosos. Estos son los miedos que están fuertemente relacionados con niveles muy altos de ansiedad, cómo pueden ser las fobias. También aquellos asociados a rasgos personales estables. (Aquellas personas que describiríamos cómo miedosas o sufridoras).



La parte de todo esto que entraría dentro de la inteligencia emocional es conocer el tipo de miedo que cada uno tiene, saber qué lo provoca y por último aprender estrategias para poder gestionarlo.

Anaïs Cerrillo. 

lunes, 17 de noviembre de 2014

Aprender a volar.

Hacía un tiempo que no compartía ningún cuento y teniendo en cuenta lo mucho que me gustan, estaba claro que no podía continuar así! 
Hoy os traigo un cuento de un autor desconocido, pero que me gusta mucho y que suelo emplear a menudo en mis sesiones de terapia familiar. Aunque generalmente, y siempre que se puede, intento evitar medidas demasiado drásticas, si que es cierto que siempre explico que si queremos que alguien cambie, algo en nosotros mismos, algo en todos los demás, debe cambiar también... bueno, no os adelanto más... aquí tenéis el cuento:



Un rey recibió como obsequio dos pequeños halcones y los entregó a uno de sus hombres para que los cuidara y entrenara. Pasado un tiempo, el instructor comunicó al rey que uno de los halcones estaba ya perfectamente entrenado, pero al otro no sabía qué le pasaba, pues desde el primer día estaba posado en una rama y no había forma de que echara a volar, hasta el punto de que tenían que llevarle su alimento a ese lugar.

El rey mandó llamar a varios curanderos y sanadores, pero nadie lograba hacer volar a aquel pequeño animal.

Pidió consejo a otros sabios de la corte, pero no hubo forma de moverlo de allí. Por la ventana de una de sus habitaciones, el monarca podía ver que el halcón permanecía inmóvil.

A la mañana siguiente, vio al halcón volando ágilmente por los jardines.

«¿Cómo lo han conseguido? Llamen al autor de ese milagro», dijo el rey.

Enseguida le presentaron a un sencillo campesino.

«¿Tú hiciste volar al halcón? ¿Cómo lo lograste? ¿Eres mago, acaso?».

Aquel hombre contestó:

«Alteza, lo único que hice fue cortar la rama sobre la que reposaba. El pájaro no tuvo más remedio que empezar a emplear sus alas y echar a volar.»


Muchas veces, tenemos miedo de que las personas se enfrenten a los retos que la vida les prepara; nos da miedo que salgan heridos, que no tengan suficientes habilidades, que no puedan hacerlos... Tal vez, si nos atreviésemos a confiar más, nos daríamos cuenta de las increíbles capacidades que tienen. El papel de un ser querido no es el de evitar todos los obstáculos a otro (su pareja, su hijo...) sino el de apoyarle, acompañarle y si los necesita, ayudarle a que los supere por sí mismo. Confiar en que otro despegue sus alas, es mucho más productivo que volar por él cada vez. Confiar en las capacidades del otro le hará poder extraer aquello positivo de lo que a priori parecía negativo y sobre todo, a desarrollar capacidades, propiciar la tolerancia a la frustración y permitir alcanzar lo que realmente se quiere.

Anaïs Cerrillo. 

martes, 4 de noviembre de 2014

viernes, 5 de septiembre de 2014

El TDAH


Introducción:

El TDAH o trastorno por déficit de atención con hiperactividad es una patología compleja que afecta a muchas personas. Pertenece a una categoría más grande que son los trastornos por déficit de atención, los cuales podemos encontrar asociados o no a hiperactividad.

En la actualidad el tratamiento de este trastorno se centra sobre todo en tres esferas (psiquiátrica, psicológica y psicopedagógica/educativa).  Por desgracia, en muchos casos las partes psicológicas y psicopedagógicas no están suficientemente atendidas por cuestiones económicas. A continuación os explicaremos un poco más sobre el tratamiento y sobre nuestra idea para poder hacer ese tratamiento psicológico y psicopedagógico  a un precio más asequible.

Tratamiento:

El TDAH es un trastorno que afecta a muchas familias (ya que todos sabemos que cuando en una familia alguien lo pasa mal, lo acaban pasando mal todos). El tratamiento que se aplica en estos trastornos es psiquiátrico, psicológico y psicopedagógico. En la parte que nos toca, que es la que se refiere a la psicología, el tratamiento se compone de dos vertientes:

-La vertiente clínica sería la que se encarga de dar recursos a los padres para que tengan más herramientas para la educación y la crianza de estos niños, estos recursos son: comprender mejor el trastorno, aprender técnicas de comunicación positiva, mejorar las técnicas a la hora de poner límites y normas, mejorar la forma de resolver los conflictos, etc. (Esta vertiente además incluiría una fase de trabajo con los niños en las que se podría trabajar habilidades sociales y autoestima).
-La vertiente psicopedagógica es la que se encarga de dar recursos a los niños para que puedan optar a un mayor éxito académico. En esta vertiente se explican las formas en que es más efectivo realizar el trabajo escolar, técnicas para mejorar la concentración y se ayuda a mejorar el control de impulsos. 

Ambas vertientes pueden ampliarse y trabajarse en mayor o menor profundidad.

Nuestro objetivo:

Al plantear un taller sobre TDAH nuestro objetivo ha sido poder acercar a todas las familias que lo necesiten,  el tratamiento de los aspectos más básicos que necesitan ser tratados en el TDAH, en formato grupal y a un precio asequible.

La organización del taller sería la siguiente:

Viernes 26 de Septiembre de 18 a 19h.
1º Sesión de presentación. Conducida por Anaïs Cerrillo (Especialista en psicología clínica, psicología de la salud y psicología infanto-juvenil) y Montse Soro (Psicóloga psicopedagoga).
Se trata de una sesión gratuita en la que explicaremos qué haremos en el curso y algunos aspectos sobre qué es el TDAH y qué se necesita trabajar en estos casos.
Sábado 4 de Octubre de 10 a 11:30
Los padres conducidos por Anaïs Cerrillo trabajarán sobre:

La naturaleza del problema y cómo puede repercutir en las dos grandes esferas de la vida del niño: el hogar y los aprendizajes escolares. 

Problemas asociados (comórbidos) y relación del problema con las relaciones sociales. 

Medicación: beneficios y efectos secundarios. 

Importancia de los hábitos alimentario y sueño. 

(Al final de la sesión se entregará un breve resumen con las pautas para los padres).
Al mismo tiempo, en la sala contigua, los hijos, conducidos por Montse Soro trabajarán sobre:

Actuaciones dirigidas a mejorar las habilidades académicas del niño y el comportamiento mientras hace los deberes:

-       Hábitos y rutinas.

-      Técnicas de estudio (deberes y estudio)

(Al final de la sesión se entregará un documento con las recomendaciones para los padres).
Sábado 11 de Octubre de 10 a 11:30
Los padres conducidos por Anaïs Cerrillo trabajarán sobre:

Técnicas para el manejo de conducta de sus hijos. (Resolución de conflictos, comunicación positiva, cómo poner límites...)
  
(Al final de la sesión se entregará un breve resumen con las pautas para los padres).
Al mismo tiempo, en la sala contigua, los hijos, conducidos por Montse Soro trabajarán sobre:

Mejora del autocontrol y la impulsividad.
Focalización de la atención

(Al final de la sesión se entregará un documento con las recomendaciones para los padres).

Tanto para asistir a la sesión informativa cómo para poder acceder al curso completo se requiere inscripción previa. El precio del curso completo es de 70€, precio que incluye todas las sesiones de los padres (puede acudir la pareja) y del hijo. El lugar de realización será en nuestro, El Baobab. Psicología en Mollet del Vallés (Passatge Frances Macià local nº2). Para cualquier consulta, pueden contactar con nosotras a través de la siguiente dirección de mail: elbaobabpsicologia@gmail.com
Para futuras promociones de este mismo curso os recomendamos seguir la página de Facebook en la cual vamos publicando los eventos.


Anaïs Cerrillo. 

martes, 2 de septiembre de 2014

Autoestima, parte 1.

Ahora vamos a empezar un bloque temático sobre la autoestima, queremos hacer varios artículos sobre este tema para que cada uno pueda profundizar hasta dónde le interese. Este primer artículo lo ha escrito Anna Montané, psicóloga experta en psicoterapia de adultos, aunque considero que es adaptable a todas las edades. 



Cuando algo no nos gusta, lo evitamos. Es fácil evitar el olor a tabaco, cambiándonos de lugar en una terraza, lavando la ropa después de un concierto. O el sabor amargo del café, añadiéndole leche y azúcar o tomando otra bebida. Podemos evitar ponernos ese jersey de lana que nos pica y nos hace sentir incómodos. Pero cuando aquello que no nos gusta es parte de nuestro propio cuerpo o carácter, no podemos alejarnos de ello. No podemos dejar de oír nuestro timbre de voz, de sonrojarnos como un tomate en ciertas situaciones, de ver nuestra cara en el espejo cada mañana…

Sentir rechazo hacia algo que va pegado a uno, que forma parte de uno, es muy doloroso. Y a nadie le gusta sentir dolor o rechazo, y por ello nos protegemos como sea, evitando que se exponga aquello que no nos gusta, disfrazándolo de alguna manera, o intentado ser lo menos consciente de ello. A veces dejamos de ir a fiestas o a ciertas reuniones sociales para impedir que se manifieste esa empedernida timidez que nos hace sentir pequeñitos ante los demás, o evitamos ir a la playa para que no se vean unos quilos de más. Otras veces incluso uno recurre al fanfarroneo, ya lo dice el refrán: dime de qué presumes y te diré de qué careces. ¡Seguro que alguien te viene a la mente que encaje con ello! Y quizás has pensado alguna vez: ese/a tiene demasiada autoestima. Pero en realidad tiene una autoestima débil, que intenta proteger con un armazón de chulería para que nadie se percate de sus fantasmas.


No podemos hacer grandes cambios en nuestro cuerpo, en nuestra forma de ser: pero sí podemos cambiar la forma cómo nos percibimos, cómo nos hace sentir. La visión es la misma, pero la mirada es distinta.

Anna Montané

lunes, 28 de julio de 2014

La indefensión aprendida.

Hace poco compartí en mi Facebook, algo que generó mucho interés, se trataba de una entrada sobre la indefensión aprendida.

No sé si conocéis el concepto de “indefensión aprendida”; viene a describir, que cuando uno intenta algo muchas veces, con todo su entusiasmo y todos sus recursos y no lo consigue no sólo se frustra sino que además aprende algo sobre sí mismo y es “no soy capaz”; este “no soy capaz” se va impregnando cada vez más con los diferentes intentos frustrados y finalmente se tiene tan asumido que se acaba convirtiendo en un “no voy a intentarlo”. Esto tiene mucho sentido, ya que si yo lo he intentado tanto cómo podía y jamás ha dado resultado, si yo ya he comprendido que no soy capaz de hacer aquello ¿Por qué debería seguir intentándolo? ¿Para frustrarme cada vez más? ¿Para volverme a asegurar de qué realmente no soy capaz?

Este concepto tiene un calado muy importante, ya que a partir del momento en que uno empieza a considerarse a sí mismo incapaz, esto tiene repercusiones en su autoestima, su autoconcepto y en su motivación. (Es por esto, que se acaba recurriendo a no intentarlo: ya que si se sigue intentando, una vez tras otra esperamos encontrarnos con el fracaso y que de nuevo la autoestima, el autoconcepto y la motivación, salgan dañadas; en una estrategia por preservarlas, se deja de intentar).

Desgraciadamente esto es lo que aprenden muchos niños con problemas cuando sus problemas no son tratados; por ejemplo, un niño con problemas atencionales al que no se le da ninguna ayuda para mantener su atención fijada, o del que ni siquiera se llega a detectar que hay un problema atencional, no sólo se sentirá incapaz sino que además es muy probable que reciba comentarios negativos sobre su forma de ser, (ya que es probable que los otros le juzguen sin saber qué pasa realmente). En este caso deberemos pensar, que aquellos otros que le hacen comentarios están poniendo palabras (que pueden estar muy equivocadas) a su experiencia, y que el niño, que aún no tiene mucho recorrido, acogerá esas palabras para definir su experiencia y por tanto a sí mismo. En este ejemplo, no es difícil encontrar a niños con problemas de atención que han sido descritos por figuras que ellos consideraban importantes (cómo pueden ser maestros, compañeros, familiares…) cómo vagos. Aquellos que incorporan esto en su autoconcepto, pasan posteriormente a llamarse así ellos mismos, y esto puede ayudar a que posteriormente actúen de esa forma y se justifiquen a sí mismos mediante el autoconcepto “No, es que yo… soy un vago…”. Si os fijáis se acaba creando un círculo negativo muy difícil de romper, y cuanto más tiempo lleva “circulando” más complicado de romper es aún, ya que el niño incorpora cada vez más y más evidencias de que aquello es cómo cree que es (y cómo actúa en consecuencia a lo que cree).



Una de las preguntas que surgió a partir de esto iba relacionada con cómo evitar sentir la frustración que se genera: creo que el sentimiento de frustración cuando intentas algo con todas tus ilusiones y no te sale es inevitable. Lo que si podemos hacer es intentar que esta frustración se pueda usar de forma positiva, (para ayudar a mejorar y adquirir estrategias para luego poder hacer frente a aquella dificultad, más preparados y superarla) o ayudar a aceptar los límites propios, aceptar que no siempre se puede conseguir todo y ayudar a ver aquellas cosas que sí puede conseguir. Se optará por una opción o la otra dependiendo de la persona, de la situación, de aquello que le haya frustrado, del empeño que haya puesto…

Esto no sólo sucede en los casos de problemas de aprendizaje, también puede pasar en los niños con otros tipos de problemas, cómo pueden ser los problemas con el estado de ánimo, o los de comportamiento. Por ejemplo un niño que no es capaz de controlar su ira, y nadie le enseña formas de hacerlo que sean adecuadas para él, también puede llegar a pensar que jamás podrá controlarlo.

Cómo idea general, deberíamos hacer lo posible por que las personas no tuvieran que sentir-se indefensas frente a aquello que les sucede, y ayudarles a generar estrategias o soluciones; por ejemplo, en el caso de los problemas de aprendizaje las reeducaciones pueden ayudar mucho, y en el caso de los problemas de comportamiento, las terapias psicológicas pueden enseñar los recursos necesarios tanto a los niños cómo a sus familias. Ante cualquier duda siempre es mejor consultar cuanto antes, ya que si no es necesario no se debería iniciar ningún proceso terapéutico y si sí lo es, es mejor cuanto antes se inicie.

Me gusta mucho este vídeo que demuestra en muy poquito tiempo, los efectos de la indefensión aprendida en adolescentes. Espero que os guste.


Aunque en mi descripción me baso más en la infancia y en el vídeo en la adolescencia, la indefensión aprendida puede estar presente en todas las etapas de nuestra vida. Algunos adultos aún tienen algunas cosas que les limitan, algunas cosas de las que no se creen capaces, algunos límites creados en su mente y que no se atreven a superar.

Comparto también un cuento que habla sobre esto, a mí me encanta, espero que lo podáis disfrutar también mucho.


Anaïs Cerrillo.

lunes, 21 de julio de 2014

El Bambú Japonés.

Muchos de los procesos que hacemos no son visibles a simple vista, muchos de estos procesos requieren de otros que los sustenten, al igual que para construir la parte visible de una casa debemos construir gran parte de estructuras e instalaciones que luego no se ven... Pero vivimos de forma muy acelerada, esperándolo todo para el momento presente, sin dejar tiempo a algunas cosas que verdaderamente importan. 

Hoy quiero compartir con vosotros este cuento, que habla de la importancia de la espera, de cómo muchas veces lo que vemos es sólo la punta del iceberg de todo lo que se produce y que en general, deberíamos tener más paciencia con nosotros mismos y con los demás, también he añadido algunas actividades que podemos hacer a raíz de la lectura de este cuento así cómo algunos ejercicios que podremos hacer que ayudan al desarrollo de la paciencia, y al manejo y control de la impulsividad. Además son actividades en las que se puede disfrutar conjuntamente, lo cual favorece el vínculo. Son ejercicios bonitos y sencillos que ayudan a disminuir la impulsividad, a comprender los procesos naturales y a aprender a vivir de otras maneras.. espero que disfrutéis del cuento! 



No hay que ser agricultor para saber que una buena cosecha requiere de buena semilla, buen abono y riego.También es obvio que quien cultiva la tierra no se detiene impaciente frente a la semilla sembrada, y grita con todas sus fuerzas: ¡Crece, maldita sea!Hay algo muy curioso que sucede con el bambú y que lo transforma en no apto para impacientes:
Siembras la semilla, la abonas, y te ocupas de regarla constantemente.

Durante los primeros meses no sucede nada apreciable. En realidad no pasa nada con la semilla durante los primeros siete años, a tal punto que un cultivador inexperto estaría convencido de haber comprado semillas infértiles.

Sin embargo, durante el séptimo año, en un período de sólo seis semanas la planta de bambú crece
¡más de 30 metros!

¿Tardó sólo seis semanas crecer?

No, la verdad es que se tomó siete años y seis semanas en desarrollarse.

Durante los primeros siete años de aparente inactividad, este bambú estaba generando un complejo sistema de raíces que le permitirían sostener el crecimiento que iba a tener después de siete años.

Sin embargo, en la vida cotidiana, muchas personas tratan de encontrar soluciones rápidas, triunfos apresurados, sin entender que el éxito es simplemente resultado del crecimiento interno y que éste requiere tiempo.

Quizás por la misma impaciencia, muchos de aquellos que aspiran a resultados en corto plazo, abandonan súbitamente justo cuando ya estaban a punto de conquistar la meta.

Es tarea difícil convencer al impaciente que sólo llegan al éxito aquellos que luchan en forma perseverante y saben esperar el momento adecuado.

De igual manera es necesario entender que en muchas ocasiones estaremos frente a situaciones en las que creemos que nada está sucediendo.
Y esto puede ser extremadamente frustrante.

En esos momentos (que todos tenemos), recordar el ciclo de maduración del bambú japonés, y aceptar que en tanto no bajemos los brazos -, ni abandonemos por no “ver” el resultado que esperamos-, si está sucediendo algo dentro nuestro: estamos creciendo, madurando.

Quienes no se dan por vencidos, van gradual e imperceptiblemente creando los hábitos y el temple que les permitirá sostener el éxito cuando éste al fin se materialice.

El triunfo no es más que un proceso que lleva tiempo y dedicación.
Un proceso que exige aprender nuevos hábitos y nos obliga a descartar otros.
Un proceso que exige cambios, acción y formidables dotes de paciencia.

Tiempo… Cómo nos cuestan las esperas, qué poco ejercitamos la paciencia en este mundo agitado en el que vivimos…

Tenemos prisa con el crecimiento de nuestros hijos, prisa cuando conducimos... nosotros mismos hacemos las cosas con prisas... no se sabe bien por qué…

Perdemos la fe cuando los resultados no se dan en el plazo que esperábamos, abandonamos nuestros sueños, nos generamos patologías que provienen de la ansiedad, del estrés…
¿Para qué?

Te propongo tratar de recuperar la perseverancia, la espera, la aceptación.
Si no consigues lo que anhelas, no desesperes…
quizá solo estés echando raíces….

Actividades que se pueden hacer en relación a la lectura 

(Será necesario adaptar las actividades al nivel de desarrollo y de introspección de las personas con las que las realizamos, pero en líneas generales aquí os propongo algunas sugerencias!):

1.- Pensar sobre qué les sugiere el cuento (se puede ayudar a buscar una palabra que resuma la esencia, hacer un pequeño resumen..).

2.- Ayudar a buscar ejemplos en su vida en los que les haya pasado algo similar a lo sucedido al bambú japonés... incluso que cosas propiciaron que el crecimiento fuese "por dentro", que cosas les ayudaron, cuales les dificultaron...

3.- Reflexionar sobre si esto podría suceder también a otras personas (se puede acompañar de ejercicios de empatía con personas cercanas en caso de que estén pasando por procesos de crecimiento o cambio interior importantes...).

Otras actividades que se pueden hacer para cultivar la paciencia y disminuir la impulsividad:

Hay muchas actividades que se pueden hacer para ayudar a los peques a controlar la impulsividad excesiva, muchas de ellas son actividades que podemos llevar a cabo en casa, en familia, de forma lúdica y divertida y en algunos casos en los que la impulsividad se convierta en una dificultad importante se requerirá ayuda psicológica profesional. Aquí os dejo, algunas ideas con las que se puede trabajar la impulsividad en familia, de forma suave i divertida:

1.- Plantar una flor, o una planta que dé frutos cómo una hortaliza, verduras... (esto puede ir bien también para niños que no quieran comer mucha verdura...!!) en familia se organizará un "planing" para cuidar a la planta, se observará el proceso lento y natural de desarrollo del vegetal y se aprenderá que muchas veces las cosas llevan su propia velocidad.

2.- Hacer recetas juntos: hay recetas sencillas, cómo el pan, algunos pasteles, etc. que son divertidas para ser elaboradas con los niños, en las recetas el tiempo que necesitan los alimentos (para fermentar, para cocerse...) no se puede variar, se debe aceptar el tiempo natural, además después de la elaboración y de aprender a esperar está la gratificación de poder comérselo!

3.- Contar un cuento "por fascículos" al estilo de las mil y una noches, poco a poco se van descubriendo nuevos acontecimientos, pero para poderlos descubrir debemos esperar que llegue el siguiente ratito de contar cuentos...

Hay un montón de técnicas y actividades que pueden ayudar a disminuir la impulsividad y que pueden ser muy divertidas para practicarlas en familia, pero diría que a nivel general, estas son las que se pueden adaptar a un mayor número de familias diferentes y de edades diferentes.

Espero que hayáis disfrutado el cuento y si os apetece practiquéis alguna de estas ideas en casa.

Anaïs Cerrillo.

martes, 15 de julio de 2014

Los cimientos de la inteligencia emocional.

Las emociones son una parte muy importante de nuestra vida, ya que todo lo que vivimos lo vivimos en función de cómo lo sentimos. Aprender a gestionar estas emociones, poder controlar su intensidad, diferenciar y disfrutar de sus matices, etc. se está convirtiendo cada vez más en un punto de interés tanto para gestionar las propias emociones cómo para aquellos interesados en ayudar a otros a gestionar las suyas (padres, madres, cuidadores y docentes).



Podría ocupar multitud de paginas explicando millones de cosas sobre la inteligencia emocional, ya que es uno de los muchos temas que me apasiona, y cuando hay pasión...  Pero en esta entrada intentaré hablar del "núcleo" de los "cimientos".

Estamos biológicamente preparados para procesar la información, no sólo de forma racional, sino también de forma emocional, estructuras cómo la amígdala se encargan de ello; además, la información que procesamos de esta forma tiene un peso especial, ya que se procesa más rápido, se memoriza más fácilmente, etc. (Por ejemplo, nos es más sencillo recordar si algo que nos dijeron nos dio rabia que lo que nos dijeron concretamente). Sin embargo cómo sociedad no le hemos dado la suficiente importancia a las emociones, nos hemos centrado mucho en el procesamiento racional, en la lógica, el orden y la razón, muchas veces pasando por alto el sentimiento. Es más, hasta hace poco, casi toda la formación iba dirigida ha educar en este sentido: hacer procesos lógicos y racionales, sin haber ninguna o casi ninguna alusión a cómo poder aprovechar todo esto que sentimos para estar mejor. Es por eso que durante mucho no se ha enseñado a gestionar las emociones de forma respetuosa; (no quiero que se me entienda mal, si que había "métodos" de control emocional, pero no en su mayoría no eran de gestión, sino de represión o negación: por ejemplo todos conoceremos frases del tipo "No llores"...)  y ahora, qué queremos gestionarlas y que queremos enseñar a gestionarlas, nos falta un poco de información.

Aparte de las estructuras biológicas que sirven de "núcleo". También tiene que haber unos "cimientos", estos cimientos se tienen que ir construyendo, y se construyen socialmente; a través de la educación, en el día a día, en las relaciones con otras personas... Las primeras bases de estos cimientos se sustentan en el reconocimiento y en la asociación de cada emoción con su nombre. 


El reconocimiento es el punto de partida, si no sé lo que me pasa, no podré explicarlo a nadie, y si no lo puedo explicar (para lo cual necesito ponerle un nombre y que los demás reconozcan ese nombre con un significado) no me pueden ayudar a gestionarlo. 

Hay diferentes estrategias que ayudan a facilitar el reconocimiento emocional, así cómo diferentes formas de enseñar los nombres de las emociones y asociarlos; algunas de ellas pueden ser muy lúdicas. Pero para esto hay que tener en cuenta el nivel de desarrollo y las características de cada niño ya que no a todos les vamos a enseñar las mismas cosas ni de la misma manera. 

Generalmente suelo hacer bastantes charlas sobre temas relacionados con la inteligencia emocional, sobre las estrategias para ayudar a desarrollarla, etc. Para poder asistir sólo tenéis que estar atentos a la pestaña de eventos del facebook, en la cual voy añadiendo lo que voy a hacer y los lugares en los que lo hago.

Anaïs Cerrillo.  

martes, 8 de julio de 2014

La adaptación a la guardería

Hace algunas semanas un grupo de madres me preguntó sobre el tema de la adaptación a la guardaría y la ansiedad de separación; quedamos que cuando pudiera haría un pequeño artículo sobre ello, basándome en la charla que suelo hacer de este tema (que está mucho más ampliada).

Sobre todo hay que tener en cuenta que estos que explicaré son aspectos generales, consejos que suelen ir bien, pero cada niño es especial y diferente y sigue su propio ritmo de desarrollo y cada familia es especial y diferente y tiene sus propias características, esto puede explicar que los consejos generales no siempre se ajusten a cada situación.

Casi siempre que hablamos de adaptación nos centramos en el proceso del niño al cambio pero hay que tener muy presente, que la adaptación real incluye muchos más procesos (cómo mínimo son 3). Hay un profesor que se adapta a un niño (o más) nuevos, hay un niño que se adapta a un montón de cambios nuevos y hay nos padres que también se tienen que adaptar a una nueva situación. Yo hablaré de estos dos últimos procesos.

1.- Respecto al niño:

En primer lugar tendremos que tener en cuenta que aprendemos a vivir a partir de la experiencia de la vida misma, de la misma forma, aprendemos a tolerar los cambios conforme vamos experimentando cambios vitales. Pensando en esto sabremos que para un niño un cambio es mucho más complicado de lo que lo puede ser para un adulto. Si hacemos un ejercicio de empatía con ellos lo veremos claro.

Hay muchas más maneras y muchos momentos para que los niños expresen que están en desacuerdo con que sus padres se marchen; lo más habitual suele ser el llanto, las rabietas y la timidez social, sobretodo en el momento en que los padres se van a marchar. Sin embargo hay otras manifestaciones menos frecuentes cómo son las alteraciones del sueño, los cambios en el estado de ánimo, el resurgir de los celos o la envidia, o los mismos que habíamos comentado antes (rabietas, llanto… pero fuera del nuevo entorno), alteraciones alimentarias, alteraciones del sueño, mayor labilidad emocional, estado de ánimo más bajo de lo habitual, tendencia a mostrar mayor dependencia afectiva de los padres, vómitos o retraso en el desarrollo (especialmente el lenguaje). Estos procesos son más complejos; y no son simples manifestaciones de desacuerdo, son expresión de un estado emocional más intenso; en algunos de estos casos se hará necesaria una valoración y atención psicológica individualizada.

Respecto a las edades de la adaptación veremos que por las características generales del desarrollo, hay edades que facilitan más la adaptación mientras que otras suelen presentar conflictos adicionales. En líneas generales, el mejor momento evolutivo se encuentra entre los 2 y los 4 años de edad, y los momentos que pueden suponer más dificultades adicionales se encuentran en torno a los 8 meses de edad.

2.- Respecto a los padres:

Hasta el momento de la adaptación, ese pequeñín ha estado en una familia, en la que seguramente cómo mínimo en uno de sus miembros, una de las actividades principales debe haber sido la de cuidar al nuevo miembro, hacerse cargo de sus necesidades, atenderle, etc. Toda la familia y en especial el cuidador principal deberán también adaptarse a esta nueva situación.

La adaptación no es fácil tampoco para esta parte, ya que aunque sí tienen experiencia en superar muchos más cambios en su vida, en este la activación emocional que se experimenta es muy fuerte, y esto dificulta que se puedan usar las estrategias que se hayan ido adquiriendo en los diferentes cambios vitales. Los vínculos están evolutivamente diseñados para ser mantenidos y esto supone sensaciones muy fuertes por parte de los padres al tener que dejar a sus pequeños al cuidado de otras personas.

Es muy importante que los padres confíen en los nuevos cuidadores y que confíen en los recursos del pequeñín para adaptarse al cambio, así como en sus propios recursos para superar la fuerte activación emocional que supone así cómo los sentimientos de culpabilidad que frecuentemente experimentan.

La confianza y la tranquilidad de los padres ayudará a que los hijos puedan tener actitudes más tranquilas y confiadas.

Para esto deberemos tener muy presente qué significa la adaptación en sí, intentando centrarnos en la parte positiva, encontramos que la adaptación es un proceso de cambio y que ayudará a que en el futuro se desarrollen más estrategias de cambio, es también un proceso madurativo en el sentido de que se expande el mundo relacional del pequeñín así como su repertorio de actividades y la estimulación que recibe.

Consejos generales:
Hay algunos consejos generales que nos pueden ir bien de cara a ayudar a que la adaptación sea más sencilla cómo los que enumero a continuación:

-          Ser respetuoso tanto en las salidas cómo en las entradas, esto significa despedirse brevemente (no huir a escondidas), y llegar puntual a la hora de recogida.
-          Es probable que los niños necesiten más contacto durante el período de adaptación.
-          Mostrar seguridad y serenidad.
-          Mostrar interés por aquellas cosas que nos explique sobre lo que ha estado haciendo, etc.
-          Que la adaptación sea progresiva.
-          Que el ambiente sea cálido y acogedor y la relación con el cuidador de confianza y contacto.
-          Tener en cuenta que cada caso es diferente y lo que a uno le puede ir bien a otro puede no resultarle igual, cada niño es diferente y cada familia también por eso no hay que comparar y hay que respetar los ritmos de cada uno.
-          No añadir cambios adicionales hasta que no se haya adaptado completamente al cambio anterior.
-          Intentar aplicar antes en casa las mismas rutinas y horarios.
-          Intentar llegar a la guardería o al colegio sin prisas, y sin los nervios adicionales que comportan, e intentar siempre que sea posible que el niño entre por su propio pie.


Hay que recordar que el proceso de adaptación puede acabar convirtiéndose en un proceso muy rico y una experiencia positiva, uno de los primeros pasitos hacia la ganancia de la autonomía y un logro más para toda la familia. Las claves son: apoyar, confiar y dar el tiempo necesario. 

Anaïs Cerrillo.