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domingo, 12 de abril de 2015

Entendiendo la Terapia Sexual y de Pareja

Hoy os traigo un artículo de Esther Valencia, Esther es una compañera experta en terapia sexual y terapia de Pareja, además en psicoterapia de adultos. Esther trabaja en el Baobab en estos casos, y aparte nos ayuda haciendo charlas y talleres sobre temas relacionados. Otro servicio muy importante que realiza Esther es el asesoramiento gratuito, que funciona durante una tarde a la semana. 

Uno de los fines de la sexualidad es el placer y disfrute, pero a lo largo de nuestra vida, pueden aparecer diferentes factores que nos distancien de este saludable objetivo. Algunos pueden ser: el tipo de educación sexual y no sexual recibida en nuestra infancia a través de la familia y de los medios de comunicación, los aprendizajes derivados de nuestras experiencias, nuestras creencias y expectativas, nuestra competencia en habilidades sociales, el escaso auto-conocimiento, baja autoestima… y muchos más. Dependerá de la historia de cada persona que aparezcan unos u otros.
En caso de que alguno o algunos de estos factores estén influyendo en la forma de vivir nuestra sexualidad, su influencia no es determinante. Sí lo será nuestro papel a la hora de gestionar y afrontar la situación y a dónde nos lleva. Por ejemplo, si adoptamos un papel pasivo, dejaremos que nuestra vida sexual y nuestra salud sigan viéndose limitadas por estos factores ya que no buscaremos maneras de afrontar el problema. Pero si no nos conformamos con cómo estamos viviendo nuestra sexualidad y tomamos un papel activo, buscaremos recursos y soluciones para mejorar nuestra situación. Es en este momento dónde la terapia sexual y de pareja cobra un papel importante.
-          ¿Qué es la terapia sexual y de pareja, y cómo se trabaja?
Como su nombre indica, se trata de un tipo de terapia psicológica que está dirigida a aquellas personas que estén experimentando algún tipo de malestar psicológico y emocional (a veces de forma puntual y otras de forma continuada) respecto a su sexualidad (individual o en pareja) y/o al vinculo que mantienen con su pareja.
En la terapia será importante conocer la historia y el contexto del problema para entender la situación de forma global e identificar aquellos factores que han podido desencadenar y puedan estar manteniendo el problema. Una vez identificados y con el fin de trabajarlos, se acordaran los objetivos entre el profesional y la/s persona/s que participen en la terapia. Para trabajar estos factores, se utilizaran diferentes técnicas y ejercicios dónde todos los miembros participantes deberán adoptar un papel activo y responsable en relación al cambio.
-          ¿Qué tipos de problemas se pueden tratar?
A nivel sexual: se trabajan disfunciones sexuales de origen psicológico como: falta o disminución del deseo sexual, dolor durante el coito, dificultad para llegar al orgasmo, eyaculación prematura, disfunción eréctil, aversión al sexo… Así cómo cualquier malestar significativo en relación a la sexualidad.  
A nivel relacional: se pueden trabajar infinidad de temas, como por ejemplo: infidelidades, celos, crisis en la relación, rupturas, miedo al compromiso, dificultades a la hora de encontrar pareja, monotonía y rutina, problemas de comunicación, dependencia emocional…
-          ¿Qué personas pueden hacer terapia sexual y de pareja?
No existe un perfil concreto, por lo que cualquier persona que experimente malestar o quiera mejorar su satisfacción en relación a su sexualidad y/o relación de pareja puede acudir. Pueden ser personas de cualquier edad y sexo que se encuentren en cualquier etapa vital, solteras, casadas, con relaciones puntuales, sin relaciones… En cualquier caso, se optará por hacer terapia de pareja cuando los dos miembros de la misma estén de acuerdo. De lo contrario, es más conveniente realizar terapia individual.


En función de lo que desee cada persona, existen otros recursos que pueden ser útiles, aunque no se trabajen en profundidad y de forma individual y personalizada los problemas que se experimenten. Estos tienen que ver con ampliar los conocimientos sobre la sexualidad y la relación de pareja, y sobre uno mismo. Algunos pueden ser:
-          Asistir a los diferentes talleres sobre temas relacionados con la sexualidad, la pareja y en general sobre la psicología. (En nuestro centro, El Baobab, ofrecemos diferentes talleres que podrían interesarte. Si te animas, apúntate a nuestro taller gratuito “Conoce tu sexualidad” del 22 de Abril a las 18h., las plazas son limitadas; para reservar debes escribirnos al mail elbaobabpsicologia@gmail.com y pedir plaza)
-          Si existe alguna duda concreta, puedes utilizar el servicio de asesoramiento sexológico y de pareja. (En nuestro centro, lo puedes encontrar de forma gratuita)
-          Leer libros, artículos, documentos, revistas y blogs que hablen sobre diferentes temas en relación a la sexualidad y la relación de pareja.
¡Espero que la lectura haya sido útil!

Esther Valencia.

jueves, 18 de diciembre de 2014

La taza de té


Hoy os traigo un cuento sobre aprender a desaprender. Desaprender es mucho más importante de lo que nos creemos, en algunos casos puede ser incluso más importante que aprender. En nuestra vida, hemos recibido miles de lecciones de unos y otros maestros; pero muchas de esas lecciones no son cosas que hayamos integrado y flexibilizado, son cosas que hemos copiado literalmente y las hemos aplicado de forma rígida: es decir, hemos cogido aquello que nos han dicho y no nos hemos atrevido a saltarnos jamás esa regla: quizá porqué admiramos o respetamos demasiado al maestro que nos la enseñó. Pero por muchos maestros, y aunque puedan ser muy buenos,   que uno encuentre en su vida, no hay mejor maestro que uno mismo, y su misma vida. Por eso es importante aprender a desaprender. 




Hace mucho tiempo un joven muchacho, deseoso de aprender nuevos conocimientos, acudió al viejo maestro con la esperanza de que lo tomase como discípulo.

El viejo sabio tras escuchar las palabras del muchacho, decidió aceptarlo como alumno y enseñarle todos sus conocimientos.

“Muchacho, ven mañana al despuntar el alba y recibirás tu primera enseñanza”.

Y así lo hizo el muchacho. En cuanto el sol empezó a asomarse por el horizonte, el joven discípulo se presentó en la casa de su maestro.

“Ven muchacho”, le dijo el joven sabio. “Tomemos una taza de té”.

Puso delante del joven una taza y empezó a servir el té . Sin embargo, en vez de pararse cuando la taza estaba llena, siguió vertiendo el líquido hasta que la tetera quedó completamente vacía.

El muchacho se quedó sorprendido ante la situación que acaba de ver, pero por respeto a su maestro no quiso decirle nada.

“Por hoy ya hemos acabado”, le dijo el maestro. “Ya puedes volver a tu casa. Mañana te espero a la misma hora que canta el gallo”.

Al día siguiente el joven discípulo se presentó en casa de su maestro con la ilusión de que ese día empezasen las enseñanzas.

Sin embargo el viejo le sentó de nuevo a la mesa y le puso la taza de té delante llenándola hasta que la tetera quedó completamente vacía.

Y así pasó un mes. Un día, el joven alumno reunió fuerzas y se animó a preguntarle al maestro cuándo empezarían las enseñanzas.

“Muchacho”, le dijo el sabio. Hace un mes que empezamos con las lecciones.

“¿Cómo es posible?”, preguntó el joven. “Desde hace un mes lo único que hago es sentarme y ver como se derrama el té de la taza”.

“Al igual que la taza, estás lleno de opiniones y especulaciones. ¿Cómo vas a aprender si no empiezas por vaciar tu taza?”, respondió el viejo sabio.


Debemos desaprender aquello que no nos sirve, aquello que podemos construir de una forma diferente y más funcional para nosotros, tanto si es algo que nos enseñaron los demás cómo si es algo que en un momento nosotros mismos aprendimos porqué entonces nos iba bien. Debemos tener la valentía suficiente para ser flexibles. Que el aprendizaje y el desaprendizaje sean dos procesos dinámicos, igual de importantes e igual de valorados.

Anaïs Cerrillo.